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Los cambios que debe realizar Santiago de Chile para atenuar los efectos del calentamiento global

>> 21 de enero de 2013


Fuente: América Economía

Estamos en enero de 2013. La mayor parte de los habitantes del planeta –excepto en los trópicos y en las escasas tierras del hemisferio sur– tienen frío. Aun así, los récords de altas temperaturas e incendios en Australia y el calor nocturno en ciudades históricamente frescas como Santiago de Chile, señalan que el calor planetario se incrementa más allá de las variaciones naturales. Se trata de los primeros efectos sensibles del cambio climático, un proceso creciente del cual se desconoce qué forma final tomará. Podría ser moderado, si controlamos las emisiones de dióxido de carbono y metano. O podría ser desastroso, si no hacemos nada.

En el caso de la capital chilena y las áreas circundantes, usando el modelo de anticipación llamado PRECIS, más centrado en escenarios de moderación, se espera que -de 2071 a 2100- las temperaturas medias subirán 3Cº a 4Cº (pudiendo escalar a 5Cº en algunas zonas) de Región Metropolitana. Puede parecer poco. No lo es. Sólo por los efectos de mayor evaporación que suponen esas temperaturas, se alterará todo el sistema de producción agrícola. Ello, sin hablar de la pluviosidad. Siguiendo ese mismo modelo, se pronostica que -entre un marzo y mayo en ese futuro– las lluvias caerán 40 a 60%. Disminuyendo del 50 a 80% entre junio y agosto.

En busca de preparar a la ciudad para este futuro de desertificación fue que se puso en marcha el llamado CAS (Climate Adaptation Santiago), coordinado por el Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental-UFZ, de Alemania. Durante tres años, que culminaron en noviembre de 2012, diez mesas redondas reunieron a expertos en el clima (de la U. Católica de Chile, del Instituto Karlsruhe de Tecnología y del mismo centro Helmholtz), autoridades municipales, de gobierno, empresas y ONGs, en busca establecer un panorama de los riesgos y vulnerabilidades y, en paralelo, de consensuar acciones prácticas que permitan a la región metropolitana absorber el impacto del cambio. El resultado final ha sido un Plan de Adaptación y Manual de Implementación de éste. Para Kerstin Krellenberg, una de las dos coordinadoras del proyecto, hay mucho que los habitantes de la ciudad y sus autoridades pueden hacer. Y es hora de comenzar a hacerlo.

–El proyecto duró tres años. Uno de sus principales objetivos era generar medidas de adaptación  a nivel del uso del suelo, agua y energía frente al cambio climático ¿se logró un primer diagnóstico de qué es lo que hay que hacer?

-Los cambios en el clima implican retos de gran importancia en estos sectores claves: un incremento de amenazas (inundaciones y calor extremo) debido al cambio del uso de suelo y la exposición de personas y hogares a estas amenazas, así como un abastecimiento de agua y energía. Existe una clara relación entre el uso de suelo y el cambio climático. La expansión urbana que resulta en cambios en el uso de suelo, tiene un impacto negativo en la distribución y la intensidad de las amenazas y, también, en la exposición a ellas.

–¿Cómo se manifiesta esto en Santiago?

-La exposición a las amenazas se muestra de forma desigual: mientras el calor extremo es mayoritariamente un problema de los estratos socio-económicos bajos, los estratos altos se encuentran más expuestos a inundaciones. En un futuro cercano, se podrán ver aun más personas viviendo en zonas bajo amenaza.

–¿Qué se puede hacer?

-Existen amplias posibilidades para desarrollar medidas con el objetivo de reducir ambas amenazas. En primer lugar, las medidas pueden dirigirse a distintas causas y sectores del complejo sistema a partir del cual se generan amenazas. Algunas de estas son, por ejemplo, el sellado del suelo, la baja disponibilidad de áreas verdes, la falta de obras estructurales para la reducción de inundaciones, procesos de planificación urbana, entre otras. Sin duda, el tema más importante respecto a la disminución de exposición de la población tanto a inundaciones (infiltración de agua pluvial) como a calor extremo es la política de áreas verdes. Se requiere la detención de la disminución de áreas verdes existentes, así como el aumento de áreas verdes en nuevas urbanizaciones y zonas vulnerables para asegurar la protección de la población expuesta y la disminución de su vulnerabilidad inhibiendo el surgimiento de nuevas exposiciones. Más allá de estos mecanismos instrumentales, se requiere la necesidad de actuar sobre todo en el ámbito de la (des)igualdad en relación a la exposición a amenazas.

–¿Qué ocurrirá con el abastecimiento de agua potable?

-Los ríos principales en la Región Metropolitana de Santiago de Chile (RMS) provienen de las zonas de los glaciares en los Andes y satisfacen la mayoría de la demanda de agua potable y de riego en la región. La disponibilidad temporal de recursos hídricos en las partes planas de la RMS se determina en gran parte por la temperatura, las precipitaciones y la capacidad de almacenamiento de las regiones montañosas (nieve y glaciares). Por su naturaleza, la disponibilidad hídrica temporal conlleva altas variabilidades. Los tres grandes consumidores de agua en la RMS son la agricultura, la industria y el consumo urbano de agua potable. Hoy en día ya se manifiesta riesgo de años secos, cuando la demanda excede la disponibilidad de agua. Dado el futuro desarrollo socioeconómico y tecnológico se esperan cambios en la demanda de agua en los sectores agrícola, agua potable e industrial. Es de suma importancia encontrar nuevas medidas para garantizar el suministro oportuno de agua en años secos. Por ejemplo, el consumo de agua diario per cápita en algunas comunas es muy alto y tiene un gran potencial para la aplicación de medidas de ahorro de agua.

-Esto se conecta con la electricidad también…

-La RMS genera la mayoría de energía eléctrica y térmica a partir de recursos hidráulicos y fósiles. La mitad de la generación eléctrica de la RMS proviene de hidroeléctrica. La otra mitad depende de las centrales termoeléctricas. El consumo de energía de la RMS es relativamente bajo en relación a los porcentajes de población y de economía. En el futuro, el consumo de energía se verá afectado por el incremento de temperaturas. Se espera un aumento en el consumo para enfriar habitaciones y oficinas y, por otro lado, una reducción en el consumo de energía para la calefacción en invierno. Por otro lado, se espera que la demanda de energía en la RMS aumente por el crecimiento de la población, del PIB y otros efectos socioeconómicos. Durante años secos la disminución de disponibilidad de agua en las plantas hídricas probablemente reduzca la producción de electricidad. En conjunto, estas tendencias aumentarán el riesgo de una falla en el sistema de abastecimiento. En general, existen dos principales estrategias para reducir la presión al suministro eléctrico. La primera es reducir el consumo de electricidad y la segunda es la diversificación de la producción de electricidad.

–Volviendo al tema de las áreas verdes ¿De qué manera se pueden incentivar su protección y creación?

-Un opción es la introducción de un factor verde para nuevas edificaciones, como política de planificación al nivel regional o municipal que permite (i) mejorar la gestión de aguas pluviales (tiene que ser parte de un plan para la gestión de aguas pluviales), (ii) la compensación local de cambios de uso de suelo que ocurren en el proceso de urbanización que (iii), internacionalmente, ha demostrado ser una medida útil para mitigar los impactos negativos del cambio climático. Para el caso específico de Santiago también podría ayudar a mejorar la calidad de aire.

Para disminuir los costos de mantenimiento de las áreas verdes, para reducir las amenazas y para fortalecer la participación ciudadana, se recomienda medidas de “Manejo y creación de áreas verdes urbanas a través de participación ciudadana”. Además se recomienda la plantación de especies de árboles/plantas que tengan un bajo nivel de consumo de agua y que sean aptas para sobrevivir elevadas temperaturas. Asimismo, se propone una adaptación de la arquitectura e infraestructura urbana mediante la integración de estructuras verdes en los edificios, por ejemplo paredes y techos verdes. Consecuentemente, la medida “Programa para la implementación de techos verdes” fue priorizada, en este proyecto, por su alto grado de retención, atenuación y tratamiento de aguas lluvias. Adicionalmente, los techos reducen el calor extremo dentro del edificio debido a su capacidad de absorción de radiación solar y evapotranspiración.

-Y para el agua y la electricidad, ¿qué medidas?

-Para el sector de agua se propone para aumentar la concienciación pública sobre el tratamiento y el re-uso de aguas grises y la implementación del sistema en nuevas áreas residenciales. Está relacionada con el tratamiento de agua levemente contaminada procedente de viviendas para su reutilización en el riego de plantas. Dado que la agricultura representa la mayor demanda de agua en la RMS, otra medida propone la reducción de la demanda de agua de la agricultura a través de la introducción de nuevas tecnologías eficientes de riego. Teniendo en cuenta que que aparte de las tecnologías mencionadas se deben realizar modificaciones a nivel institucional, ya que el apoyo de este sector será esencial, se analizó la posibilidad de establecer una institución superior para toda la Cuenca Maipo-Mapocho que posibilitara una gestión integrada de los recursos hídricos con participación del sector privado y de la sociedad.

En general, existen dos principales estrategias para reducir los impactos en el suministro eléctrico. La primera es reducir el consumo de electricidad y la segunda es la diversificación de la producción de electricidad. Con las medidas presentadas se espera aumentar el conocimiento sobre el cambio climático para lograr que la población futura tenga un mayor sentido de la responsabilidad en el consumo de energía. Una central es “Reducir el consumo energético en edificios” que conlleva la introducción de nuevas normas y leyes sobre el consumo máximo de energía en edificios y construcciones. A su vez, la medida de la diversificación de las fuentes de energía para el suministro energético se centra en regulaciones que promuevan el aumento del uso de fuentes de energía locales renovables.

–¿Hay ya una evaluación de una posible agenda/cronograma de cómo implementar las medidas posibles? ¿Y un costo estimativo?

-El nuevo Intendente de la Región Metropolitana ha entregado su respaldo al Plan de Adaptación, y generó una instancia durante su primer Gabinete Regional para que se presenten los resultados y próximos pasos esperados del proyecto CAS a los SEREMIs y Jefes de Servicio de la Región. Además, el tema de cambio climático (enmarcado en muchos de los temas surgidos desde CAS) ha sido incluido en la versión más actual de la Estrategia Regional de Desarrollo, lo que implica que es ahora parte de la planificación estratégica de la región.

Durante los próximos meses, se espera tomar los pasos necesarios para establecer una Mesa Regional de Cambio Climático dentro del GORE y liderado por el GORE y el SEREMI de Medio Ambiente, lo que serviría para hacer seguimiento a la implementación del Plan de Adaptación. Se espera que en el primer semestre de 2013, el Ministerio de Medio Ambiente presente el Plan de Adaptación a una consulta pública, un paso importante para que posteriormente sea consagrado como anexo oficial al Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC). Al final, el proceso depende mucho de actores, personajes que lo apoyen. Tuvimos mucha suerte, ya que durante todo el proyecto contamos con el apoyo de tres personas, representantes de las entidades claves para la implementación de acciones adaptativas al cambio climático.

–También CAS buscó fomentar competencias y capacidades en los actores locales ¿crees que hubo un avance en esto?

-Si, con la organización de las 10 mesas redondas en el marco del projecto CAS y la presentación de una gran cantidad de información respecto a temas relevantes en el contexto de la adaptación urbana en general, y para la RMS en particular, se aumentó el conocimiento de los actores participantes. Eso también muestran los primeros resultados de una encuesta en línea que evalua el proceso participativo del proyecto por parte de los participantes.

–¿Sientes que las autoridades locales/municipales poseen ahora una conciencia mayor de las implicancias del calentamiento global para Santiago?

-Si, cuando llegamos a Santiago con la idea de trabajar en la adaptación al cambio climático, todavía no era un téma. Ahora, sobre todo al nivel regional, existe una mayor conciencia, que también se muestra en acciones claves políticos para implmentar el plan y las medidas elaborados en el marco del proyecto CAS. Esperamos que el material elaborado (Manual para profesionales y el Material informativo para municipalidades) también sea útil en este sentido.

–¿Cómo se planteó la coordinación de las políticas urbanas con las nacionales?

-Existe al nivel nacional el Plan de Acción y se están ahora elaborando Planes de Adaptación Sectoriales, así como un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Consecuentamente, el Plan de Adaptación para la RMS elaborado por el proyecto CAS muestra un documento adicional al nivel regional que ayudará acciones claves en este nivel.

–Un problema con el cambio climático es que la variabilidad natural, azarosa, de los ciclos de las estaciones, a veces ocultan las tendencias de largo plazo, facilitando la negación del problema o el dejar las medidas de mitigación para un futuro que nunca llega. ¿Cómo lograr que haya una continuidad en las políticas de anticipación?

-Se elaboraron medidas de corto, medio y largo plazo que se basan en estudios científicos profundos respecto a la situación actual así como estimaciones de la situación futura (a base de escenarios) en los distintos sectores. Importa decir que está disponible la información respecto a las vulnerabilidades ya existentes hoy en día, así como una estimación de su agravamiento en el futuro. De tal manera no hay duda que hay que actuar en el corto plazo con una vista a largo plazo.

–Otro aspecto del programa era ver cómo mejorar la conciencia y actitud de la población general. En Santiago, ¿qué forma habría de lograrlo?

-En el marco del proyecto CAS hubo un evento público en Junio 2012 con el título “Más calor, menos lluvia: Santiago bajo el cambio climático. ¿Y las otras ciudades latinoamericanas?”, con el objetivo de informar a todas las personas interesadas sobre el cambio climático y sus impactos en la Región Metropolitana de Chile. Se demostró bastante interés. Además, con los documentos ya mencionados: el Manual para profesionales y el Material informativo para municipalidades, se elaboró material para mejorar la conciencia y actitud de la población en general.

Fuente: América Economía

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